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28 de febrero de 2012

Punto.

No puedo dormir, no puedo vivir. Nunca me capacitaron para la muerte.
Íbamos manejando por una carretera, aparentemente, infinita. Decidieron que éramos demasiados en el coche y me hicieron bajar. Estaba cansada, no parecía apto mi cuerpo para la parte dolosa de la calle. Esa parte era, aparentemente, infinita, como el camino, como el cansancio, como la idea de morir.

24 de febrero de 2012

No estoy ebria.

20 de octubre de 2011

Lo he hecho tantas veces y aún me sigue dando miedo. Me quedo pasmada cada que me enfrento a la posibilidad. ¿Qué puedo decir? Soy un ser frustrado y ansioso. No puedo contener los temblores y el nerviosismo, sólo sé rendirme cuando la emesis es inminente, abandonarme a la expulsión violenta de fluidos, al llanto doloso y al piso.

No me gusta terminar en el piso, suelo perder la conciencia por días y despertar rodeada de insectos desagradables; antes me daban miedo, solía asquearme y gritar, ahora ya casi no me importa. Me importan menos la vida, el mundo, la gente, el gato odioso de la vecina, los insectos que me recorren en la inconsciencia. Pienso que un día mis miedos pesarán tanto que atravesarán la loseta y terminaré cayendo abruptamente en el departamento de abajo o, peor aún, atravesaré todas las capas geológicas de la tierra hasta llegar al núcleo. Al menos ahí no existiría el miedo, sólo un murmullo de hierro y niquel, el letargo al que alguna vez fueron condenados los dioses, la suavidad del silencio errante.

El universo es vómito de fluido gástrico ante mis ojos, mis ojos son el grumo antes de la digestión. He vomitado tantas veces los ojos, he vomitado las noches y los mundos circundantes. Me encuentro en el piso, temblando, con el cuerpo bañado en maleza, me cubre una brea opalina, un canto hipnótico me sumerge.

Escucho a lo lejos el barullo de la calle, la andanza de las víctimas desolladas; apenas puedo levantar la vista pero noto la proximidad de la ciudad. Todo converge.

Él me teme, me teme tanto que huye. Se da cuenta de mi estado, de mis perturbaciones, de mis arranques y mi falta de lucidez. Él me teme, me teme tanto que me odia. Me encuentra en la habitación, tendida sobre el polvo, observa detenidamente mi miseria, sonríe. Él me ha encontrado una vez más, sabe que también lo odio, que le temo más de lo que él me teme, que por su culpa dependo del vómito y la muerte. ¿Qué más puedo decir de una situación que nunca tuvo principio? Las cosas siempre fueron y, seguirán siendo, así. Nunca podré vivir sin él, nunca podré olvidar la violenta convulsión. Sí, todo me importa menos, la inmensidad es sólo un llanto ahogado escapando de mi garganta.

Viene, quiere hacerlo una vez más. No se detiene, soy presa fácil, la sonámbula en medio del camino, la muerte abriéndose de piernas. Mi respiración se agita, el pulso en mi cuerpo no tiene piedad, mi esófago está a merced de la acidez, la espina dorsal es recorrida por un escalofrío violento. La oscuridad, converge.

4 de mayo de 2011

Compendio de escritos de la temprana edad (Parte Tres Millones)

XI
Aún recuerdo el calor de nuestros cuerpos, esos días insanos en los que me daban ganas de gritarte "¡párteme en dos, soy tu puta!"
Siento el latir de tu sexo entre mis piernas, tu agitado respirar sobre mis pechos.
¡Párteme en dos que soy tu puta!
Son estos secretos tristes e infernales "hazme el amor de hombre a hombre" decía el anónimo. Aunque la respuesta aleatoria de los crímenes cometidos por el karma haga inclinar la balanza hacia el extremo derecho de la cama, donde la navegante está viendo como las almas de los desfallecidos escapan a través de los gritos proferidos por sus poros compasivos. Me gusta la gente que no habla con cordura, nos entendemos perfectamente. Encerrados en uno de los círculos descritos por Dante, en los que el egoísmo nos hace cortar flores, para preservar su belleza visible sólo ante ojos flameados. Durante los finitos días en que escarabajos lacerantes consumían muerte, en tu lecho, colmado de manzanas flagrantes que llenan de incienso la noche, la muñeca de rosadas mejillas se acostaba sobre alas secas de mariposas asexuadas. Porque la forma del ser jamás será revelada, porque los pasados inmaturos no se entrelazan con los presentes inconexos y, sobre todo, porque en la pseudomemoria no hay lugar para el arrepentimiento, no mientras las promesas sigan mordiendo cavidades oscuras repletas de ondas sonoras.
¡Qué soy tu puta, párteme en dos!, no puedo querida, las putas desde que fueron concebidas ya estaban partidas en dos. La navegante ha escrito tu réquiem, repleto de analogías circundantes, el réquiem de una puta dirás. Mientras la putrefacción acaba estas letras que se engendraron en colillas de cigarros y tus lágrimas rebosantes de espermicida se precipitan en tus inhóspitas llanuras en las que sólo mis sueños más frenéticos pueden perpetuarse...

XII
-¿De qué color son los ojos de los muertos?
-Quizás blancos o negros, quizás los muertos no tienen ojos, quizá no los necesitan.
-Yo no tengo ojos... ¿Hace mucho que estoy muerta?
-Los he visto alguna vez, perdidos entre la maleza del desván.
-¿Cómo eran?
-Estaban llenos de ausencia, de vacío, de decadencia.
-Bésame los párpados, mira como escondo la sangre de mis dedos en tu boca
Él nunca despertara. Será siempre lo mismo, gritar hasta la catarsis.
-No entiendo tus ojos, se están fundiendo con la hierba, se esconden de la noche. Entiendo tus historias rústicas, tus explicaciones mitológicas. También tu voz me asusta, a veces.
-Mira ¡qué bellas son las figuras geométricas!
Sólo soy la recreación de un momento perdido en el espacio, la necesidad de cubrir un vacío inagotable, la cordura que hacía falta, la ternura que se brinda a primera instancia, palabra clave que refleja mi ser repleto de luces negras. No te conozco, no me conozco, pero tengo ganas de buscarte, lluvia, de abrazarte, viento. Sálvame de ella y después baila conmigo; es la última petición de una muerta. Lo predijo la profeta, mis obsesiones siempre serán más grandes que mis aplomos.

XIII
La niña de los girasoles me conduce hacia su hogar y, como es de esperarse, vive en una colina repleta de estas flores que danzan con el viento.

Un enorme árbol se encaja entre el campo. Un columpio cuelga de sus ramas. Un poco más allá, el bosque neblinoso oculta figuras difusas.

La niña me dice que por ningún motivo me acerque al marjal-de-la-desesperación. Me toma la mano y bailamos entre girasoles de noche.

Una de las figuras difusas surge del bosque neblinoso. Con cara opaca, nos observa. Lleva una playera blanca y pantalón azul claro, y las manos en los bolsillos. La niña lo invita a unirse a la danza, pero él sólo observa. A ella le intriga esta figura, siente su mirada penetrar, los huesos desquebrajarse. En la piel se puntea la noche, y la figura caraopaca sigue mirando.

--Es hora de partir –me dice la niña.

--No, no me dejes –y lloro a la niña su ausencia.

--No te preocupes. Estaré dentro de ti.

Dicho esto, las lágrimas cesan y digo adiós, ella suelta mi mano y desaparece. Pero la figura caraopaca sigue mirando. Me mira rodeada de girasoles. Me mira cuando avanzo hacia el bosque neblinoso. Llego frente a su cara deforme.

Tu mente empieza a aceptarlo, dice una voz. Sigue. Obedezco. Toco lo que algún día fue una mejilla. Sus ojos son un reflejo de los míos. Hay en ellos añoranza, y el marjal-de-la-desesperación se desliza bajo nuestros pies. Nos miramos sumergidos en él, desesperadamente sumergidos. Y reflejada en el marjal no soy sino otra figura caraopaca.

XIV
Te escribiré un réquiem.
Pero antes, le pediré a tu cadaver que me coja una vez más.
A fin de cuentas, eso era lo único que te interesaba de mi "Tu capacidad de abrir las piernas" decías.
Así es, me entregaba sin reservas, me gustaba sentirte dentro, gemir, gritar como perra desquiciada.
No pienses que sólo era la exquisitez de tu sexo o la lascivia del mio.
Era amor, querido, te prefería sobre cualquier otro de mis amantes, por amor.
Cójeme esta última vez, has lo que quieras después, pero esta vez, querido, esta vez, te juro que no será por amor.

XV
Te bajé las bragas, fuiste la que más gritó.
Aún recuerdo el olor agridulce de tu sexo.
Has quedado grabada en la memoria de mi pared.

5 de abril de 2011

Me gusta tomar el látigo y golpearme con él cuando hace calor, me gusta estar desnuda y sentir como la sangre y el sudor se mezclan y resbalan por mi fustigado ser.
Hoy saldré a la calle, los entes sentirán que son calcinados por el sol, se secará su lengua y la boca caerá a pedazos, entonces yo me masturbaré con mi látigo, me golpearé la espalda hasta alcanzar el orgasmo, los salpicaré con la humedad de mi vagina y eso los dejará completamente erectos y ardientes, entonces, con mi cara de vieja reiré.

23 de marzo de 2011

Compendio de escritos de la temprana edad (Parte Dos Millones)

VI
Cada noche siento a la muerte rodear mi cama buscando la oportunidad de llevarme consigo. Cada noche una lucha constante con los fantasmas del hoy. Estas noches mías tan estrambóticas, tan llenas de soledad, desvaríos, suspiros, lágrimas interminables y acero perforando la piel. Noches punzantes de diosas perdidas, cánticos de antaño, nervios destrozados, lunas negras y todo rodeado de sombras. Ahora amanece, la muerte se ha marchado.

VII
Mordiendo mis pies he decidido buscarte entre los pelos de gato que dejaste en el sofá.

VIII
Las cosas empezaron a difuminarse y a expandirse, el cuerpo y cerebro se atrofiaban; un gran silencio invadió la habitación, un frío soplo traía consigo como mágicas visiones a dos extraños seres boreales rodeados de luces rojas y amarillas, tan hermosos, tan perfectos, tan estúpidos e inútiles. “¿Qué me ven?” gritaba desesperada, pero parecían no escuchar, sólo veían con sus enormes, negros y deformes ojos.

IX
Caminando entre los cuerpos inertes que la pequeña matanza había dejado, sentí una terrible excitación al mirar la sangre deslizándose sobre la pálida piel de una mujer desnuda, al percatarme que nadie me observaba me acerque cautelosamente y comencé a palpar poco a poco cada parte de su suave piel, la sensación resulto ser tan extasiante que no pude detener el impulso y rocé mis genitales con su cuerpo, los frote por su cara bajando por su cuello hacia sus blancos y redondos pechos hasta llegar a su tibio sexo, ultrajándola una y otra vez, lamiendo la sangre que corría por su vientre como si yo fuese una criatura de la noche, devorando a su presa, y con una sed que jamás sería saciada.

X
Siempre hay algo que escribir, sólo que, a veces faltan palabras para hacerlo o imaginación, a algunos les faltan sueños pero, te puedo decir, que a mi me faltan dedos, me falta vida.


1 de enero de 2011

I Put A Spell On You

Nina Simone, vino blanco, personas huyendo.
I love you and I see you die.
Mañana las cosas pasarán y no tendré más miedo, no guardaré el dolor en los frascos de la cocina, mañana será nuestra oportunidad, viajaremos lejos lejos, lloraremos lejos lejos y los cerros nos cantarán.
I let you die, there's nothing I can do.
Te dejo partir, te dejo ver el reloj con las colas de cocodrilo tornándose rojas, te dejo mis pensamientos desordenados y la gota salada de las doce.


20 de diciembre de 2010

Search shortcuts

Has cambiado, no sé exactamente de que forma pero algo murió en ti, quizá de manera violenta o tal vez gradual, atropellada en una autopista o en una cama de hospital. Intentó escribirse en un renglón, suplicó al papel y a la tinta, se arrastró ante las respiraciones y el formol, rasguñó las cortinas y todos los cojines del sofá y, aún así, nada pudo salvarla. En gasa roja envolví su rostro, el cuerpo pastoso quedó expuesto, los pechos sin piel, las uñas sin dedos y un abismo en el estómago. Dejé sus gritos en el lavadero, expiando sus culpas ensucian los trastes, sobre el buró quedaron sus cabellos, enredados en el peine que alguna vez me hizo sangrar y en el retrete, en el retrete cariño, allí quedaron sus ojos, viéndome descollar.

26 de noviembre de 2010

Lemonade

Recuerdo cuando era niña y me alejaban de ti, me recuerdo llorando y pidiendo por ti, hincada frente a la cama, hablando al vacío, pidiendo por ti. Hoy, al menos 15 años han pasado y otra vez estoy frente a la cama, sujetando tu mano cálida, captando cada respiración; mis rodillas no son lo de antes, duelen, tú no eres la de antes, dueles. El cuarto es tan inmenso en la oscuridad y tu mirada se pierde en ella, te me quedas viendo como intentando recordar pero ya ves a los fantasmas de la puerta, aprietas duro la mandíbula para que se vayan y sólo se acercan más, llegas a confundir mi mano con la suya, ahora soy yo quien se aleja. Seguiré hincada hasta que me sangren los pies, seguiré hasta que el Dios a quien imploraba en la infancia, por ti, me escuche; quizás ya no crea en él (ni en la magia o la ciencia), pero la niña de mi recuerdo aún lo hace. Las dos seguiremos hincadas hasta quedar sin piernas, hasta que deje de doler.

5 de noviembre de 2010

Deseo todo aquello que me está prohibido.
Conduzco sauzgatillos al margen de la cordura, tres mil páginas de orina saturando pliegues, burlando santos de mezcal, supurando rojo de las llagas que me quedaron en los párpados, de las escamas que me arrancaste para hacerte un collar,uno que cubriera tus pechos y me expulsara del rictus de tu vagina. Vuelve a lamer el amarillo de mis mejillas, golpea, otea, golpea, hojea, gotea, gotea, gotea...

17 de mayo de 2010

Porque aquello siempre ha sido infando

Nadie está escuchando y es por eso que llegan los insectos, saben que nadie los espera, es el momento idoneo para atacar, para penetrar la piel sin que los detengan, para carcomer el músculo sin gritos, para acabar con todo el tejido oseo mientras los mendigos ríen.

21 de abril de 2010

Hay muchas cosas que no tienen sentido, una de ellas es caminar.
Hay muchas palabras que escapan de tu cuerpo, se refugian en partes inexploradas de mi, tomas mis manos y las conduces a la noche.
No sé como continuar, un sin fin de puntos suspensivos se presentan a cada instante y... no hay manera de sortearlos.

9 de marzo de 2010

Tener o ser no es suficiente, la muerte es tan monótona que aburre y el pensamiento no tiene cumbre.
La razón ya no cabe en ti, al fin se cumplen tus sueños de entes putrefactos, de malos manejos del ser, de demonios que se alojan en los abismos.
La esperanza se hizo para los ilusos, los instantes que se pierden en la memoria nos vuelven buscadores frustrados de estrellas, moscas de hedionda sustancia.
No hay secretos en la juventud, no hay más que eventualidad, un adiós constante, a la vuelta de la esquina, no hay más que cuerpos derretidos en la acera.

27 de enero de 2010

Deberíamos estar preparados para la muerte, dejar de temerle y, llegado el momento, dejarnos comer por los osos.
Deberíamos dejar de justificar nuestras acciones y existencia, dejar de inventar historias para no sentirnos flotando en el vacío.
Sólo eso tenemos, sólo eso nos queda.

2 de diciembre de 2009

La flecha

No importa que la flecha no alcance el blanco
Mejor así
No capturar ninguna presa
No hacerle daño a nadie
pues lo importante
es el vuelo la trayectoria el impulso
el tramo de aire recorrido en su ascenso
la oscuridad que desaloja al clavarse
vibrante
en la extensión de la nada

José Emilio Pachecho

24 de noviembre de 2009

1. Mi té negro se llenó de hormigas

Leía "cierto" blog y escuchaba "cierta" música que me hizo sentir bastante extraña y me condujo a esos momentos jodones en lo que dan ganas de poner las cartas sobre la mesa (como tantas otras veces) y llorar histéricamente con los resultados.
Pero resulta que ya no quedan cartas, se han ido perdiendo poco a poco hasta quedar con una baraja de ausencia.
Y te das cuenta que llorar es estúpido pero no puedes evitarlo, no sirve ni como catarsis.
Pareciera que el alma está enferma (si es que existe), parece que enloquecerás e intentas evitarlo viendo películas estúpidas y sinsentido, haciendo cosas estúpidas y sinsentido, siendo una persona estúpida y sinsentido. Votas todo a la fregada (como si fuera tan fácil) y te enfrascas en una autorelación destructiva, sólo te necesitas solo te sientes.
Te sientes tan seca, usando metáforas gastadas, caminado con los pies tan viejos.
(¿Podrías dispararle a alguien y no te importaría?)
La sangre no expía los pecados, el frío no se lleva el recuerdo, el sudor no es sinónimo de pasión; todos son cuentos viejos, gastados, letras sin contenido alguno y un sonido de humanidad.
Fumas junto a la ventana, pero no puedes perderte con el humo (ya no), es el humo es que se pierde en ti dejando tu cuerpo cenizo a merced del viento.
(¿Te sirve de algo la sinceridad?)
Sabotea la casa de enfrente, trae los chocolates deseados, el pay de queso, el café caliente. Ve por la noción que te hace falta, recupera las culpas perdidas y deja todo aquello que creas necesitar.
(¿Te sirve de algo el conocimiento?)
El error te conduce al vació, no, también los aciertos.
Tener miedo "suaviza" las caídas, tener miedo es enviciante.
Ningún símbolo te librará.

23 de octubre de 2009

Son las 3.15 a.m.
No tengo sueño, nunca lo tuve.
Pero ahora al menos tengo una canción para volar.



Y mirar caracoles llover.
Sí, quizás duela un poco, pero la duda no deja lugar al absolutismo.
A fin de cuentas ¿qué es el dolor?
Imposible generalizar, no existe un DOLOR.
Así que deja de gritar, deja de arrancar con tus manos los cabellos, no intentes huir más, no hay escapatoria posible, moriras.
¿Podremos conocer el sentido oculto de las palabras?
No estás aquí y no te espero porque sé que no vendrás.
No estás y no te necesito.
Te has ido con él.
Me quedan los insomnios y el café.
Me quedo con el vello púbico sobre la mesa.
Me aferro a la sombra café de las pupilas.
¿Podremos conocer el espacio intacto en que no estamos?

25 de agosto de 2009

Y esta noche me invade la nostalgia
una polilla muerta me espera al pie de la escalera
Y tengo miedo
Mis facciones se deshielan
una mujer desnuda reposa en mi regazo
Y tengo miedo